Un éxito parcial con consecuencias
Blue Origin, la empresa espacial de Jeff Bezos, vivió un lanzamiento agridulce con su cohete New Glenn. Aunque logró reutilizar por primera vez uno de sus propulsores, el resto de la misión fracasó al no colocar correctamente un satélite de comunicaciones en órbita.
El fallo que echó a perder la misión
El cohete, que aterrizó con éxito en la plataforma autónoma Jacklyn, transportaba un satélite para AST SpaceMobile. Sin embargo, el artefacto quedó en una órbita inferior a la prevista, lo que lo hizo inservible. AST SpaceMobile confirmó en un comunicado que el satélite, aunque se separó del cohete y se activó, no podía operar con sus propulsores debido a la altitud insuficiente.
«La órbita es demasiado baja para mantener operaciones con la tecnología de propulsión a bordo y el satélite se desorbitará», admitió la compañía, que aseguró que el seguro cubrirá el coste del dispositivo.
Un revés tras una década de desarrollo
Este fracaso llega tras más de diez años de trabajo en el New Glenn, un cohete de 322 pies de altura (98 metros) diseñado para competir con el Starship de SpaceX. Su primer vuelo en enero de 2025 ya había terminado con la pérdida del primer propulsor, y ahora este nuevo error pone en duda su fiabilidad.
Blue Origin aún espera usar el New Glenn para lanzar su Blue Moon, el módulo de aterrizaje lunar que la NASA ha seleccionado para las misiones Artemis. Sin embargo, la incapacidad de colocar correctamente un satélite comercial no genera confianza en su capacidad operativa.
SpaceX sigue liderando la carrera espacial
Mientras Blue Origin lucha por consolidarse, SpaceX avanza con su Starship, también elegido por la NASA para llevar astronautas a la Luna. Aunque aún no ha desplegado satélites reales, sus pruebas recientes han incluido simuladores de la constelación Starlink, demostrando mayor progreso en reutilización y despliegue orbital.
El Starship, con 400 pies (122 metros) de altura, supera en capacidad al New Glenn: puede transportar hasta 200.000 libras (90 toneladas) a órbita baja, frente a las casi 100.000 libras (45 toneladas) del cohete de Bezos.
¿Qué sigue para Blue Origin?
A pesar del fracaso, Blue Origin mantiene sus planes ambiciosos. Según TechCrunch, el objetivo original de este lanzamiento era probar una versión no tripulada del Blue Moon, pero finalmente se optó por el satélite de AST SpaceMobile. La empresa espera lanzar el módulo lunar más adelante este año, seguido de los primeros satélites de internet de Amazon antes de que finalice 2025.
No obstante, tras este nuevo contratiempo, los plazos podrían retrasarse. Blue Origin declaró que «está evaluando la situación y proporcionará más detalles cuando disponga de información adicional».
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