La historia del BMW Z4 llega a su fin. Tras 23 años en producción, la última unidad del roadster ha salido de la línea de montaje de Magna Steyr en Graz, Austria, confirmando así el cierre de su ciclo de fabricación.

El Z4 debutó en 2003 como sucesor del Z3, con un diseño más moderno y una suspensión trasera completamente renovada. Su primera generación combinaba motores de cuatro y seis cilindros en línea, montados en posición delantera y con tracción trasera, estableciendo las bases de un deportivo accesible y ágil.

De deportivo puro a lujo convertible

La segunda generación (2009-2016) evolucionó hacia un perfil más cómodo y menos deportivo, eliminando la versión coupé y optando por un techo rígido retráctil. Sin embargo, la tercera y última generación (2018-2026) recuperó el espíritu original del modelo, con un techo de lona exclusivo y un enfoque más deportivo.

Colaboración con Toyota: un legado compartido

El Z4 y el Toyota Supra compartieron plataforma y componentes clave gracias a la alianza entre BMW y Toyota. Ambos modelos montaban el mismo motor B58 de 3.0 litros turboalimentado y, en versiones posteriores, ofrecieron la opción de transmisión manual. La edición final del Z4, limitada a unidades en negro sobre negro, refleja esta conexión, al igual que ocurrió con el Supra.

«El Z4 M40i con cambio manual es una auténtica nave espacial, mientras que la versión automática de ocho velocidades no alcanza el mismo nivel», destacó Eric Weiner en su análisis del modelo.

Aunque el Z4 siempre fue un modelo de nicho, sus cifras de ventas en la última década dejaron claro que su continuidad no era viable. BMW mantiene en su catálogo convertibles como el 430i, M440i y M4, pero ninguno ofrece la opción de cambio manual.

¿Qué viene después?

El futuro del Z4 pasa por un nuevo modelo basado en el chasis del Toyota Supra, compartiendo plataforma y componentes mecánicos. Hasta entonces, el adiós al Z4 deja un vacío en la gama de deportivos de BMW, un modelo que, pese a sus altibajos, marcó una era en la industria.

Fuente: Hagerty