Bugatti ya no forma parte del Grupo Volkswagen, poniendo fin a una relación de casi tres décadas que dio vida a algunos de los superdeportivos más icónicos de la historia, como el Veyron y el Chiron. En 2021, el gigante alemán traspasó la marca a una joint venture entre Porsche y Rimac Automobili, y ahora, un consorcio de inversores ha adquirido la participación de Porsche en la compañía.

La venta de Porsche: un movimiento estratégico

Durante los últimos cinco años, Porsche poseía el 45% de Bugatti-Rimac, mientras que Rimac Automobili controlaba el 55% restante. Además, Porsche mantenía una participación del 20,6% en el grupo Rimac. Sin embargo, el pasado 24 de abril de 2026, la marca alemana anunció la venta de ambas participaciones a un consorcio liderado por HOF Capital, una firma de inversión con sede en Nueva York. La operación, sujeta a la aprobación regulatoria, se completará antes de que finalice 2026.

Entre los inversores del consorcio destaca BlueFive Capital, una plataforma de inversión con sede en Abu Dabi, junto a otros actores institucionales de Estados Unidos y la Unión Europea.

Porsche en números rojos: ¿por qué vender?

La decisión de Porsche llega en un momento crítico para la marca. Aunque en el pasado fue considerada una de las joyas de la industria automotriz por su rentabilidad, sus beneficios se desplomaron un 92,7% en 2025. Entre los factores que explican este declive se incluyen las barreras arancelarias, las dificultades en el mercado chino y el fracaso de su apuesta por los vehículos eléctricos. En este contexto, la venta de su participación en Bugatti podría ser un intento por reducir costes operativos y recuperar la estabilidad financiera.

Michael Leiters, CEO de Porsche, justificó la operación en un comunicado:

"Al crear la joint venture Bugatti-Rimac con Rimac Automobili, sentamos las bases para el futuro de Bugatti. Ahora, con la venta de nuestra participación, demostramos que centraremos Porsche en nuestro negocio principal".

Bugatti: ¿hacia dónde se dirige?

La incertidumbre sobre el futuro de Bugatti es uno de los grandes interrogantes que deja esta operación. La marca está inmersa en el desarrollo del Tourbillon, su próximo superdeportivo, y ha lanzado una división de coachbuilding llamada Programme Solitaire, dedicada a la producción de modelos exclusivos como el Brouillard.

Queda por ver si el nuevo accionariado impulsará a Bugatti hacia una producción más masiva para rentabilizar la inversión, o si mantendrá su enfoque en la exclusividad y la alta gama. Por el momento, la marca no ha ofrecido más detalles, y se espera que actualice su postura en las próximas semanas.

Fuente: Hagerty