¿Qué tienen en común las naranjas, el tiempo profundo y el cuchillo suizo? Para la mayoría, poco o nada. Pero para John McPhee, escritor estadounidense que cumple 95 años este 2024, son solo algunos de los temas que ha abordado en su extensa carrera como periodista y autor de no ficción. Desde Wimbledon hasta la física nuclear, pasando por médicos de familia, su curiosidad no tiene límites.

McPhee, colaborador habitual de The New Yorker, ha publicado más de una treintena de libros con Farrar, Straus and Giroux. Sin embargo, hay un tema que ha regresado una y otra vez en su obra: la naturaleza y el destino de la wilderness estadounidense.

En sus libros más celebrados, como Los bosques de pino de Nueva Jersey (1968), Encuentros con el Archidruida (1971), La supervivencia de la canoa de corteza (1975) y, sobre todo, Coming Into the Country (1977), McPhee retrata lugares remotos donde sus habitantes luchan por sobrevivir en entornos casi vírgenes. Estos títulos acaban de ser recopilados por la Library of America en un solo volumen titulado John McPhee: Encuentros en la América salvaje.

Aunque McPhee rechaza el epíteto de escritor ambientalista, su obra es fundamental para entender la literatura de naturaleza moderna. Como declaró en una entrevista para The Paris Review:

«Soy un escritor que escribe sobre personas reales en lugares reales. Fin de la historia».

Sin embargo, esta colección demuestra su papel clave en el movimiento ecologista surgido en los años 60. El tono dominante en estos textos es elegíaco: advierte sobre la pérdida irreversible de paisajes y ecosistemas, instando a la acción antes de que sea demasiado tarde. En sus libros sobre la wilderness, los personajes entrevistados por McPhee expresan pronósticos sombríos sobre un futuro marcado por presas y aeropuertos que amenazan con borrar territorios enteros.

En Los bosques de pino de Nueva Jersey, el autor explica que fue allí porque

«me costaba creer que aún existiera un bosque tan extenso y virgen tan cerca de las grandes ciudades del Este, y quería verlo antes de que desapareciera».
Afortunadamente, el proyecto de un aeropuerto supersónico en la zona nunca se materializó. Sin embargo, en Alaska, el cambio fue inevitable. Coming Into the Country, publicado originalmente en 1977, se convirtió en un testimonio de un lugar a punto de transformarse para siempre: ese mismo año, el 20 de junio, comenzó a bombear petróleo el oleoducto de Alaska, que conecta Prudhoe Bay con el puerto de Valdez.

Con una claridad excepcional, McPhee retrata la wilderness estadounidense como un territorio en disputa, escenario de un conflicto permanente y, quizá, irresoluble. Sus páginas no solo documentan la belleza de estos espacios, sino también las tensiones entre conservación y desarrollo que definen su futuro.