Los precios de la gasolina en Estados Unidos han alcanzado su nivel más alto desde el inicio de la guerra de Irán, y los políticos del Cinturón del Maíz —una región agrícola clave— ven en esta crisis una oportunidad para impulsar medidas que favorezcan al etanol. Como parte de las negociaciones sobre la Ley Agrícola (Farm Bill), que podría votarse esta semana en la Cámara de Representantes, un grupo bipartidista de legisladores propone autorizar la venta durante todo el año de E15, un combustible con un 15% de etanol.

Normalmente, el E15 no se vende en verano debido a su mayor evaporación, lo que contribuye a la contaminación atmosférica. Sin embargo, la administración Trump ya relajó temporalmente esta restricción el mes pasado, argumentando que los altos precios de la gasolina lo justificaban. Ahora, los defensores de la medida buscan consolidar este cambio de forma permanente.

Además, la enmienda propuesta busca limitar las exenciones de mezcla que disfrutan las refinerías pequeñas bajo el Estándar de Combustibles Renovables (RFS), una normativa federal que obliga a los refinadores a incorporar un porcentaje mínimo de fuentes renovables —principalmente etanol— en sus combustibles. Según la consultora energética Turner, Mason Company, cumplir con el RFS podría costar a las refinerías unos 70 millones de dólares en 2026 y 2027.

Un grupo de organizaciones agrícolas y energéticas ha respaldado la propuesta, argumentando que «en un momento en que los consumidores son especialmente sensibles a los precios de la energía, esta enmienda representa una solución pragmática que equilibra la asequibilidad energética, la fortaleza económica rural y la certidumbre regulatoria».

Sin embargo, no todos están de acuerdo. La Asociación Nacional de Cultivadores de Maíz denunció la semana pasada a un grupo de grandes petroleras por intentar «sabotear» una legislación que reduciría los precios del combustible. En un comunicado, el presidente de la asociación, Jed Bower, acusó a empresas como Delek U.S. Inc., Cenovus Energy, CVR Energy, HF Sinclair, Parr Pacific Holdings y Suncor Energy Inc. de aprovecharse de las exenciones del RFS, que están diseñadas para refinerías pequeñas, pero que estas grandes corporaciones estarían utilizando de manera indebida.

«Un puñado de gigantes energéticos se hacen pasar por refinerías pequeñas para obtener exenciones del RFS que no necesitan», declaró Bower. «Sus acciones egoístas están retrasando una legislación que ayudaría a los agricultores en tiempos económicos difíciles».

Aunque la EPA no publica qué empresas reciben estas exenciones, el hecho de que la industria esté presionando con tanta fuerza para reducirlas sugiere que los ahorros para las refinerías pequeñas son «probablemente significativos», según Ben Lieberman, experto en energía del Competitive Enterprise Institute. Las empresas mencionadas no respondieron a las solicitudes de comentarios.

Pese a todo, incluso si esta enmienda no prospera, la industria del etanol y los agricultores del Cinturón del Maíz no saldrán perjudicados, ya que cuentan con el respaldo de los contribuyentes. Además de los mandatos federales que exigen el uso de etanol, el sector ha recibido durante años subvenciones millonarias por parte del gobierno.

Fuente: Reason