Cientos de médicos extranjeros que están a punto de completar su formación en Estados Unidos podrían verse obligados a abandonar el país si el gobierno federal no acelera el procesamiento de sus solicitudes de exención de visado, que llevan meses paralizadas, según advierten abogados de inmigración.
El programa de exención, gestionado por el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), permite a médicos no ciudadanos permanecer en el país mientras transitan desde el visado que usaron durante su formación hasta un estatus de trabajador temporal. A cambio, estos profesionales se comprometen a ejercer en zonas con escasez de médicos durante al menos tres años.
«Los pacientes serán los más perjudicados: en tres meses, cientos de comunidades se quedarán sin médico», declaró un psiquiatra afectado por la demora. Este profesional —cuya identidad KFF Health News no revela por temor a represalias— fue uno de los cientos que solicitó este año una exención de visado J-1 a través del Programa de Intercambio de Visitantes del HHS. De obtenerla, el psiquiatra —formado en Europa antes de realizar su residencia y especialización en EE.UU.— trabajaría con pacientes vulnerables en Nueva York.
Hasta hace poco, el HHS resolvía estas solicitudes en una o tres semanas, según dos abogados especializados. Sin embargo, actualmente acumula un retraso de cientos de expedientes pendientes de revisión por el Departamento de Estado y aprobación por los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de EE.UU. (USCIS), según cuatro letrados consultados por KFF Health News. Advirtieron que, si las solicitudes no se tramitan antes del 30 de julio, los médicos extranjeros podrían verse obligados a regresar a sus países de origen. Para reingresar, sus empleadores tendrían que pagar una nueva tasa de 100.000 dólares asociada al visado H-1B, un coste que muchos hospitales y clínicas en zonas rurales y desatendidas no pueden asumir.
«Es el precipicio hacia el que avanza este problema», declaró Charles Wintersteen, abogado especializado en inmigración para profesionales sanitarios con sede en Chicago.
Emily Hilliard, portavoz del HHS, no respondió a preguntas sobre el número de solicitudes pendientes ni explicó las causas de los retrasos. Sin embargo, aseguró que el Programa de Intercambio de Visitantes ya ha revisado todas las solicitudes de exención clínica J-1 correspondientes al año fiscal 2025, así como algunas del 2026. El departamento está «implementando mejoras clave en los procesos para evitar futuros retrasos» y trabaja «con diligencia» para evaluar el resto de expedientes antes del 30 de julio, añadió.
El psiquiatra afectado explicó que los empleadores que contratan médicos con exención J-1 deben demostrar que no pudieron cubrir los puestos con trabajadores estadounidenses. Si los profesionales que esperaban no pueden incorporarse a tiempo —o en absoluto—, los pacientes tendrán que esperar aún más para acceder a estos servicios, advirtieron los afectados.
Wintersteen subrayó que los puestos de formación médica de posgrado se financian en gran parte con fondos de Medicare, por lo que «los contribuyentes que pagan esa formación no obtendrán el beneficio de ella».
Médicos y abogados de inmigración señalaron que el HHS no ha proporcionado información clara sobre los plazos ni las medidas para resolver la situación.