Publicar un libro es un desafío, pero conseguir que los lectores lo compren es una batalla completamente distinta. En un panorama digital en constante evolución, los autores buscan nuevas formas de conectar con su audiencia y descubrir plataformas que no solo exhiban sus textos, sino que también actúen como potentes motores de promoción. El ejemplo más destacado hasta ahora es el de Lena Dunham, creadora de Girls, quien reforzó la gira de prensa tradicional de su nuevo memoir, Famesick, con entrevistas y apariciones en Substack, la plataforma de newsletters.

En una entrevista para su propio newsletter On Substack —publicado, como no podía ser de otra manera, en Substack—, Dunham explicó con claridad por qué esta plataforma es tan valiosa para las ventas de libros: «Alguien de confianza me dijo que, al menos en ventas, cada seguidor en Substack equivale a muchos más en Instagram o X. Aunque no tengo cifras exactas, me parece que es cierto. Hay una admiración por la palabra escrita que impregna este espacio».

Durante la promoción de su libro, Dunham participó en entrevistas con diversos newsletters de la plataforma, desde Shop Rat de Emilia Petrarca, con 32.000 suscriptores, hasta Feed Me de Emily Sundberg, que supera los 150.000 lectores. Dunham destacó que muchos de estos boletines se dirigen a audiencias muy definidas y comprometidas, algo que los diferencia de las redes sociales más amplias. «Es fascinante ver lo leales que son ciertos públicos. Prefiero mil veces un boletín con pocos seguidores pero una comunidad apasionada que uno con muchos lectores pero poca interacción», afirmó.

Dunham no es la única autora que ha apostado por Substack. Según Andrea Barzvi, agente literaria y presidenta de Empire Literary, «hace diez años, el centro de gravedad de la industria editorial eran las librerías y la lista de The New York Times. Hoy, el descubrimiento de libros se ha externalizado a los algoritmos, y las editoriales dependen más que nunca de las redes sociales, ya sea a través de la plataforma del propio autor o del simple poder de las redes».

Las redes sociales influyen en las ventas de libros de múltiples formas, como demuestra el fenómeno BookTok en TikTok, que ha catapultado títulos como El canto de Aquiles, Así termina todo o Los siete maridos de Evelyn Hugo. Sin embargo, a diferencia de estas plataformas, que dependen en gran medida de la suerte algorítmica, Substack ofrece algo más directo: un canal de comunicación directo entre autor y lector.

Jenn Lueke, autora de No pienses en la cena, explica que Substack le brinda una fiabilidad única. «Sé que mis suscriptores verán mis publicaciones», señala. Esta consistencia fomenta que los lectores prueben sus recetas y sigan sus guías. Para Lueke, Substack se convirtió en una herramienta para construir su propia comunidad mucho antes de que su libro llegara al mercado. «Creo que quien disfruta de un newsletter tiene más probabilidades de disfrutar de un libro», comenta. «Mi estrategia fue utilizar todas las redes sociales para promocionar el libro de distintas maneras, pero mi newsletter en Substack fue el centro de todo».