Una demanda por apropiación indebida
La actriz y activista indígena peruana Q’orianka Kilcher, conocida por su papel en El Nuevo Mundo (2006), ha presentado una demanda contra el director James Cameron y The Walt Disney Company. En la demanda, Kilcher alega que Cameron extrajo su rostro de una fotografía en la que interpretaba a Pocahontas para crear el personaje de Neytiri en la saga Avatar, sin su consentimiento ni compensación.
El origen del conflicto
Cuando se rodó El Nuevo Mundo, Kilcher tenía solo 14 años. Según la demanda, Cameron y su equipo de diseño utilizaron su imagen como base para el diseño de Neytiri, uno de los personajes principales de Avatar. La demanda describe este proceso como un "trasplante literal" de los rasgos faciales de una adolescente real a un personaje de una película de éxito masivo.
Pruebas presentadas en la demanda
- Bocetos iniciales de Neytiri atribuidos a Cameron.
- Declaraciones de Cameron y miembros de su equipo que confirman que Kilcher fue la inspiración visual del personaje.
- Una entrevista de 2023 en la que Cameron reconoció públicamente que el rostro de Neytiri se basó en una fotografía de Kilcher publicada en el Los Angeles Times.
El impacto de 'Avatar' y la falta de reconocimiento
La saga Avatar ha recaudado casi 7.000 millones de dólares en taquilla mundial, convirtiéndose en una de las franquicias más rentables de la historia del cine. Sin embargo, Kilcher afirma que nunca fue consultada ni compensada por el uso de su imagen. Según la demanda, solo descubrió la conexión entre su rostro y el personaje de Neytiri en 2010, cuando Cameron le regaló un boceto de Neytiri junto con una nota en la que reconocía su inspiración: "Tu belleza fue mi inspiración temprana para Neytiri. Lástima que estuvieras rodando otra película. La próxima vez".
La actriz Zoe Saldaña interpretó finalmente a Neytiri en las películas, sin que Kilcher fuera considerada para el papel.
Acusaciones de explotación cultural y biometría
La demanda califica la acción de Cameron como un acto de "robo" y denuncia que se aprovechó de la identidad biométrica y el patrimonio cultural de una joven indígena para crear una franquicia que, paradójicamente, se presenta como simpática con las luchas indígenas. Kilcher argumenta que su imagen fue utilizada con fines comerciales sin su consentimiento, violando incluso normativas recientes sobre deepfakes y manipulación de identidades.
"Este caso expone cómo uno de los cineastas más poderosos de Hollywood explotó la identidad biométrica y el patrimonio cultural de una niña indígena para crear una franquicia cinematográfica récord, sin crédito ni compensación para ella, mediante una serie de actos comerciales no expresivos".
Repercusiones y futuro de la demanda
La demanda busca compensaciones económicas y el reconocimiento público del uso indebido de la imagen de Kilcher. Además, podría sentar un precedente en casos futuros sobre la protección de la identidad en la industria del entretenimiento, especialmente en lo que respecta a menores de edad y comunidades indígenas.
Por ahora, Disney y Cameron no han emitido declaraciones oficiales al respecto.