El pasado mes de abril, Five Iron Golf, una marca especializada en golf indoor y entretenimiento, abrió su primer local en Arabia Saudí. Este proyecto, desarrollado tras casi tres años de coordinación con Golf Saudi —una filial del Fondo de Inversión Pública (PIF) saudí—, se ubica en la planta baja de la Torre del PIF, el edificio más alto de Riad y sede del fondo soberano.
La instalación reproduce el modelo de otros locales de Five Iron en EE.UU. y otros países: simuladores de golf de última generación, ligas competitivas, clases para todos los niveles y una zona de restauración con música en vivo. Jared Solomon, cofundador y director ejecutivo de la compañía, destaca que el centro prioriza la diversión y el ambiente social: «La gente golpea pelotas, se divierte, come y disfruta. No hay alcohol, pero la experiencia es excelente».
Fundada en 2017 en Manhattan (el nombre hace referencia tanto al palo de golf como a la Quinta Avenida, donde abrió su primera sede), Five Iron Golf cuenta actualmente con más de 40 locales en EE.UU. y ha expandido su modelo a través de franquicias en Singapur, Dubái, España y Portugal. El local saudí se gestiona bajo un acuerdo similar con Golf Saudi, aunque Solomon no ha revelado detalles financieros. Según explica, los contratos de franquicia suelen incluir una inversión inicial de entre 50.000 y 100.000 dólares por local, más un 6% de los ingresos generados. El ejecutivo confía en que este sea el primero de varios centros en el país.
Sin embargo, el lanzamiento de Five Iron Golf no ha sido la única noticia relevante del golf en la región este año. El anuncio más destacado ha sido la decisión del PIF de retirar su apoyo al circuito LIV Golf, que desde su creación en 2022 había recibido más de 5.000 millones de dólares en financiación saudí. En un comunicado ampliamente difundido, el fondo justificó este giro por un cambio en su estrategia inversora, alineada ahora con «prioridades de inversión y dinámicas macroeconómicas actuales». (El PIF no respondió a las solicitudes de comentarios de Fast Company).
El LIV Golf, conocido irónicamente como «el tour de la sierra» por las polémicas vinculadas a su financiación saudí, ha generado una profunda división en el mundo del golf. El circuito atrajo a destacados jugadores del PGA Tour, lo que llevó a este último a prohibir la participación en ambas competiciones. La salida del PIF del proyecto refleja también un replanteamiento más amplio sobre el futuro del fondo, que bajo el liderazgo del príncipe heredero Mohammed bin Salman ha invertido miles de millones en sectores como tecnología (Uber, Magic Leap), fondos como el SoftBank Vision Fund (100.000 millones de dólares), y medios con la inminente fusión entre Paramount y Warner Bros. Discovery.
Estas inversiones forman parte de la ambiciosa Visión 2030, el plan del gobierno saudí para transformar la economía del país, reduciendo su dependencia del petróleo y posicionándolo como un polo global de negocios, deporte, turismo y entretenimiento. Arabia Saudí albergará el Mundial de Fútbol de 2034 y la Expo Mundial de 2030, y el PIF ha reafirmado su compromiso con el Newcastle United, manteniendo su mayoría accionarial en el club de la Premier League.
Más allá del impacto económico, estas iniciativas buscan redefinir la imagen internacional del país, históricamente cuestionada por temas como los derechos humanos, las restricciones a la mujer y el asesinato del periodista Jamal Khashoggi en 2018.