El Tribunal Supremo de Estados Unidos resolvió el pasado miércoles el caso Callais, confirmando la sentencia del Tribunal de Distrito y ordenando la remisión del asunto a instancias inferiores para que se ajusten a lo dictado. Sin embargo, la decisión no entrará en vigor de inmediato.

Según las normas del Supremo, la remisión no se produce de forma automática. Este retraso en la ejecución de las sentencias ha generado controversias en casos de gran relevancia, como Bush v. Gore, Boumediene, Trump v. Vance, Trump v. Mazars, DHS v. Regents o Whole Woman's Health v. Jackson.

En el caso Trump v. Callais, los demandantes privados solicitaron al Supremo que emitiera la sentencia de manera inmediata. No obstante, Luisiana no se ha posicionado al respecto, ya que la emisión del fallo no afecta a su aplicación.

El estado argumenta que la orden del 15 de mayo de 2024 establece que, en caso de que se posponga la jurisdicción, la medida seguirá vigente hasta que se envíe la sentencia definitiva. Sin embargo, esta disposición no impide a Luisiana adoptar un mapa electoral constitucional acorde con la decisión del Supremo, incluso antes de que se formalice la remisión.

Luisiana tiene razón: el Tribunal de Distrito no emitió una orden judicial, y el Supremo solo confirmó su fallo. Nada prohíbe al estado aplicar el precedente del alto tribunal de inmediato. Además, en las próximas semanas, Luisiana podría aprobar nuevos mapas electorales, lo que dejaría sin objeto toda la disputa.

Ante esta situación, el Supremo puede abstenerse de actuar con urgencia, ya que el conflicto podría resolverse pronto por sí mismo.

Fuente: Reason