El domingo pasado, en el NHRA Southern Nationals celebrado en el South Georgia Motorsport Park, Jordan Vandergriff no solo logró su primera victoria en la categoría Funny Car, sino que también revivió una tradición familiar que emocionó a los aficionados presentes.

Tras cruzar la meta y detener su vehículo, Vandergriff saltó de la cabina y comenzó a correr hacia la línea de salida, donde su equipo lo esperaba para celebrar. La multitud, sorprendida, no pudo evitar preguntarse: «¿Qué está haciendo?». Sin embargo, muchos conocían el significado de aquel gesto: su tío, Bob Vandergriff, ex piloto de Top Fuel en la NHRA, solía repetir esta misma celebración tras sus dos victorias en la categoría.

«Correr hacia la línea de salida era algo que siempre quise hacer, porque mi tío lo hacía lleno de alegría cuando ganó su primera carrera. Yo tenía que hacerlo», confesó Vandergriff. «Lo pensé antes de salir y decidí: ‘Lo haré, pase lo que pase’».

El momento quedó inmortalizado con la música de Chariots of Fire, la icónica banda sonora de la película de 1981 sobre corredores olímpicos, que sonó en el estadio mientras el piloto completaba su peculiar celebración.

Vandergriff derrotó en la final al líder del campeonato, J.R. Todd, consolidando su primer triunfo en la categoría. Aunque su única otra aparición en una final fue en 2019, cuando compitió en Top Fuel con el equipo de su familia, esta vez el resultado fue distinto.

Tras varios años alejado de la competición por frustración con su carrera, Vandergriff regresó al deporte con determinación. «Este año no tenía un asiento fijo en el coche, pero luché por volver», explicó. Aunque en 2025 disputó dos carreras como sustituto de un piloto lesionado, su regreso definitivo al volante llegó con esta victoria.

Curiosamente, antes de dedicarse plenamente a la competición, Vandergriff ya era conocido por su faceta como reportero de boxes en las transmisiones de la NHRA, demostrando su versatilidad en el mundo del automovilismo.

Fuente: Hagerty