El magistrado Clarence Thomas ha alcanzado un hito histórico en el Tribunal Supremo de Estados Unidos. La semana pasada, se convirtió en el segundo juez con más años de servicio en la institución, solo por detrás de William O. Douglas, quien ocupó el cargo durante 36 años tras ser nombrado por el presidente Franklin D. Roosevelt.

Si Thomas continúa en su puesto hasta 2028, superará a Douglas y se convertirá en el juez con más antigüedad en la historia de la Corte Suprema. Pero su legado va más allá de los récords: su influencia en las decisiones judiciales más relevantes de las últimas décadas lo consolida como una de las figuras más determinantes en la jurisprudencia estadounidense.

Un juez de ideas firmes y jurisprudencia transformadora

Desde la expansión de los derechos de armas hasta la revocación del derecho constitucional al aborto, las posturas de Thomas han moldeado el rumbo del Tribunal Supremo. En el mandato 2021-2022, por ejemplo, sus argumentos fueron clave en casos como New York State Rifle and Pistol Association v. Bruen y Dobbs v. Jackson Women's Health Organization.

Sin embargo, su influencia no ha sido constante en todos los fallos recientes. Mientras su postura crítica hacia una interpretación amplia de la Ley de Derechos Electorales se reflejó en Louisiana v. Callais, su defensa de un poder ejecutivo ampliado fue rechazada en Learning Resources v. Trump. En este último caso, Thomas redactó una disidencia amarga y, según muchos expertos, equivocada.

Aún quedan por resolverse once casos importantes en el mandato 2025-2026, por lo que el impacto total de su jurisprudencia aún está por verse.

Paralelismos con un juez del siglo XIX: Stephen Field

En la tercera posición de los jueces con más años de servicio se encuentra Stephen Field, nombrado por Abraham Lincoln. Entre Thomas y Field existen curiosas similitudes: ambos pasaron gran parte de sus carreras escribiendo disidencias antes de ver sus ideas adoptadas por la mayoría.

El caso más emblemático es el de Field. Su disidencia en The Slaughter-House Cases (1873) fue adoptada por el Tribunal Supremo en 1897 y consolidada en Lochner v. New York (1905), un fallo con profundas implicaciones en la legislación laboral y económica de EE.UU. Este precedente demuestra que, incluso las decisiones consideradas "establecidas", pueden ser revisadas y reinterpretadas con el tiempo.

Thomas parece estar viviendo un fenómeno similar. Temas como los derechos de armas, el aborto o las acciones afirmativas, que antes defendía en solitario, ahora forman parte de las opiniones mayoritarias del Tribunal. Como ocurrió con Field, su legado perdurará mucho después de su retiro.

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En un ámbito distinto, el abogado Neal Katyal, conocido por su victoria en el caso contra los aranceles de Donald Trump, ha generado debate al revelar que utilizó inteligencia artificial en la preparación de sus argumentos orales ante el Tribunal Supremo. En un tuit viral, Katyal presumió de haber empleado esta tecnología para analizar precedentes y preparar su estrategia, lo que ha provocado reacciones encontradas entre profesionales del derecho.

La discusión sobre el uso de herramientas digitales en la práctica legal está en auge, especialmente tras este caso, que ha reavivado el debate sobre la ética y los límites de la IA en el ámbito judicial.

Fuente: Reason