El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, compareció ante los comités de Servicios Armados del Senado y la Cámara de Representantes el pasado 30 de abril para defender el presupuesto de defensa. Durante su testimonio, tanto republicanos como demócratas le interrogaron sobre diversos temas, entre ellos los recientes despidos de altos mandos militares, incluido el jefe del Estado Mayor del Ejército, el general Randy George.

Hegseth evitó explicar las razones concretas de estas decisiones, pero insistió en que su objetivo es transformar la cultura del Departamento de Defensa. Según sus declaraciones, el ejército habría caído en una política de "ingeniería social en raza y género" en detrimento del mérito, y su propuesta pasa por crear una fuerza "desatada" que priorice la "letalidad".

Sin embargo, un exgeneral con más de cuatro décadas de experiencia en el ejército y en el ámbito académico, como profesor de MBA, considera que esta justificación es peligrosamente imprecisa. En un artículo publicado en The Bulwark, el exmilitar argumenta que la cultura organizacional no puede reducirse a un eslogan.

El ejército estadounidense cuenta con una de las culturas institucionales más sólidas y efectivas del mundo, basada en valores como la confianza, los estándares, la disciplina y el respeto hacia todos sus miembros. Estas capacidades no surgieron de la noche a la mañana, sino que son el resultado de décadas de experiencia, aprendizaje institucional y formación constante.

Aunque los ejércitos deben adaptarse a los cambios en la naturaleza de la guerra, el exgeneral advierte que la transformación no equivale a una reinvención cultural. "Despedir líderes en nombre del cambio cultural no solo es ineficaz, sino contraproducente", señala.

El autor también destaca que, incluso en el sector privado, los altos ejecutivos suelen tener dificultades para definir, medir y moldear la cultura organizacional. En las escuelas de negocios, se estudian casos de empresas con culturas exitosas y fracasos, lo que demuestra lo complejo que es gestionar este aspecto.

Según una definición ampliamente citada por el Harvard Business Review, la cultura organizacional abarca múltiples elementos que interactúan entre sí. Por ello, cuando un líder se limita a decir "necesitamos cambiar la cultura" sin explicar cómo, no transmite claridad, sino falta de estrategia.