Una reflexión sobre la impunidad corporativa

El pasado mes, los republicanos en el Congreso de EE.UU. presentaron una propuesta legislativa para proteger a las grandes petroleras de su responsabilidad en la crisis climática. Este movimiento se suma a décadas de estrategias de la industria fósil para evitar rendir cuentas por su papel en el retraso de la transición energética, incluso mientras millones de estadounidenses sufren las consecuencias del cambio climático: olas de calor, incendios, inundaciones y sequías.

Documentos internos de estas empresas, revelados en investigaciones, muestran que ya en los años 70 y 80, las petroleras eran conscientes del daño que causarían. Sus propios informes advertían sobre "daños climáticos globalmente catastróficos" que amenazaban "la comodidad y supervivencia de la humanidad", así como "más tormentas, más sequías y más diluvios", incluso "muertes por extremos térmicos".

La novela Vigil: entre la ficción y la realidad

En su última obra, Vigil, George Saunders aborda estas cuestiones a través de la historia de K.J. Boone, un ejecutivo de una gran petrolera en sus últimos días de vida. En su lecho de muerte, es visitado por Jill, un espíritu cuya misión es consolar a quienes transitan hacia el más allá.

Aunque la premisa es sobrenatural, la pregunta central de la novela es urgente: ¿cómo equilibrar la rendición de cuentas y la compasión, incluso cuando se han cometido atrocidades como el engaño climático de las petroleras? Saunders, conocido por su activismo contra los crímenes climáticos de estas empresas, plantea una reflexión distinta en esta obra.

Una conversación con George Saunders

En una entrevista con Aaron Regunberg, editada para mayor claridad, Saunders habla sobre las tensiones entre justicia y empatía, el papel del arte en el cambio social y qué significa encontrar consuelo en un planeta ya condenado a sufrir graves consecuencias climáticas.

Aaron Regunberg: Vigil nos sumerge en la mente de un ejecutivo de petrolera negacionista del cambio climático en sus últimos momentos. ¿Tenías alguna esperanza sobre el impacto que podría tener en los lectores?

George Saunders: Cuando empecé, había una capa de pensamiento: "Bueno, tengo 67 años, ¿cuál es la cosa más urgente en el universo? El cambio climático". Pero me di cuenta de que, aunque el cambio climático está en el libro, no es sobre el cambio climático. El objetivo, supongo, es despertar un poco al lector, hacerle más consciente del mundo que le rodea y quizá sentir un poco más de cariño por él.

Al terminar, veo que es un libro que agita a mucha gente. A algunos les encantó; otros lo odiaron. Y eso, a mi edad, es un logro. Hacer algo nuevo, aunque moleste.

A.R.: Me encantó mucho del libro, pero me molestó especialmente el final.

G.S.: Sé que mucha gente pensó: "Es el final más hermoso" o "Lo odio". Dime qué te molestó.

A.R.: Vivimos en un mundo corroído por la impunidad de las élites. Ver a K.J. Boone, que durante toda su vida causó tanto daño, recibir un final que algunos interpretan como compasivo... Eso me generó incomodidad.

G.S.: Entiendo esa reacción. Pero la pregunta que planteo es: ¿existe un punto en el que la compasión debe prevalecer, incluso ante crímenes tan graves? No es una respuesta fácil, y por eso el libro genera tanta división.

El arte como herramienta de reflexión

Saunders, conocido por su activismo, reconoce que esta novela marca un giro en su obra. Mientras que en el pasado centró su escritura en exigir responsabilidades a las petroleras, en Vigil explora el lado humano de quienes, como Boone, formaron parte de un sistema corrupto.

"El arte no cambia el mundo directamente", afirma Saunders, "pero puede hacer que la gente piense de manera diferente. Y eso, a largo plazo, sí tiene un impacto".

Un planeta en crisis: ¿dónde queda la esperanza?

La novela llega en un momento crítico. Aunque las advertencias de las petroleras sobre el cambio climático datan de hace décadas, la transición energética sigue siendo lenta. Mientras los gobiernos debaten medidas, millones sufren las consecuencias de un planeta que ya está locked into severe climate catastrophe (bloqueado en una catástrofe climática severa).

Saunders no ofrece respuestas fáciles, pero sí invita a una reflexión profunda: ¿cómo vivimos con la culpa, la responsabilidad y, en última instancia, la esperanza en un mundo que ya ha sufrido daños irreversibles?

Conclusión: ¿Redención o impunidad?

Vigil no es una novela sobre el cambio climático, sino sobre las personas atrapadas en él. A través de la ficción, Saunders plantea preguntas incómodas que la sociedad aún no ha resuelto: ¿Debemos perdonar a quienes nos han llevado al borde del colapso? ¿O la justicia exige que paguen, sin importar las circunstancias?

Lo que sí está claro es que, con esta obra, Saunders ha logrado algo poco común: escribir un libro que divide opiniones, pero que obliga a pensar. Y en tiempos de crisis, eso puede ser más valioso que cualquier respuesta.