Grant Mainland vivió una jornada complicada en los tribunales esta semana. El abogado, que representa a la plataforma de mercados de predicción Kalshi, compareció el pasado 4 de mayo ante el Tribunal Supremo Judicial de Massachusetts con una misión nada sencilla: convencer a los magistrados de que una empresa que se anuncia como la "primera app para apuestas deportivas legales en los 50 estados" no ofrece, técnicamente, la posibilidad de apostar en eventos deportivos.

El objetivo de Mainland era lograr que el tribunal revocara una medida cautelar de un juzgado inferior que bloqueaba a Kalshi la comercialización de sus "mercados" relacionados con deportes dentro del estado. Estos mercados, que representan casi el 90% de sus ingresos anuales estimados en 2025, han impulsado a la compañía hasta alcanzar los 1.500 millones de dólares en ingresos anualizados. Un crecimiento que ha convencido a los inversores: Kalshi anunció recientemente una ronda de financiación de 1.000 millones de dólares en su Serie F, elevando su valoración a 22.000 millones, el doble que hace solo seis meses.

Para quienes no estén familiarizados con el modelo de Kalshi, la plataforma permite a los usuarios ganar dinero prediciendo el resultado de eventos reales. Los usuarios pueden comprar y vender contratos con precios que oscilan entre 1 céntimo y 99 céntimos, que reflejan aproximadamente la probabilidad que el mercado asigna a que un evento ocurra. Cuando el mercado se "resuelve" (es decir, el evento sucede o no), quienes poseen contratos de la opción ganadora reciben 1 dólar por cada uno. Por ejemplo, si los Seattle Seahawks regresaran al Super Bowl el próximo año, quienes compraran contratos a 14 céntimos por unidad —el precio actual— obtendrían un beneficio considerable.

Este modelo, sin embargo, ha generado controversia. En enero, un juez de un tribunal inferior determinó que Kalshi, al permitir a los usuarios comprar y vender "contratos de eventos" sobre resultados deportivos, funcionaba en Massachusetts como una casa de apuestas deportivas no licenciada. En su fallo, el juez Christopher Barry-Smith afirmó que no había "ninguna duda" de que obligar a Kalshi a cumplir las mismas leyes que cualquier otra casa de apuestas —y paralizar sus operaciones en el estado— beneficiaría "tanto la salud pública y la seguridad, como los intereses financieros de la Commonwealth".

Los argumentos presentados por Mainland en el caso Commonwealth of Massachusetts v. KalshiEX LLC son los mismos que la plataforma utiliza habitualmente para defender su modelo deportivo: que, al estar regulada como una bolsa por la Commodity Futures Trading Commission (CFTC) federal, Kalshi no está sujeta a regulaciones estatales. Además, la compañía sostiene que sus productos no son "apuestas", sino "swaps" (contratos de derivados), un instrumento financiero que las empresas utilizan desde hace décadas para cubrir riesgos.

Sin embargo, durante la vista ante el tribunal supremo de Massachusetts, los magistrados mostraron poco convencimiento. La jueza Gabrielle Wolohojian interrumpió rápidamente a Mainland con una pregunta contundente:

"Si subimos un nivel, los 'contratos de eventos' no serían conceptualmente incompatibles con lo que históricamente entendemos como una apuesta o un juego de azar".
Cuando Mainland insistió en que comprar y vender contratos en Kalshi es "totalmente distinto" a apostar en una casa de apuestas, el juez Scott Kafker respondió con escepticismo:
"Totalmente distinto, ¿eh?".