Microsoft ha anunciado un programa de bajas voluntarias para ciertos empleados en Estados Unidos, una decisión inédita en la compañía que refleja los cambios que enfrenta el sector tecnológico con la llegada de la inteligencia artificial (IA).

Según un memorando interno consultado por CNBC, el plan está dirigido a trabajadores estadounidenses con un nivel igual o inferior al de director senior, siempre que la suma de su edad y años de antigüedad en la empresa alcance al menos 70. Quienes participen en planes de incentivos comerciales no podrán acogerse a esta medida.

Los empleados elegibles y sus responsables recibirán más detalles el próximo 7 de mayo. El programa entrará en vigor en el cuarto trimestre del año fiscal 2026 de Microsoft, que finaliza el 30 de junio. Se estima que alrededor del 7% de la plantilla estadounidense de la compañía podría cumplir los requisitos, según datos de Bloomberg.

Contexto: recortes en el sector tecnológico

Esta iniciativa se suma a una serie de despidos masivos en el sector, incluyendo varias rondas en Microsoft. Gigantes como Microsoft, Alphabet y Amazon están aumentando sus inversiones en centros de datos para satisfacer la demanda de modelos de IA generativa, lo que ha llevado a ajustes en otras áreas para compensar los costes.

El rendimiento de Microsoft en bolsa ha sido uno de los peores del sector este año. En febrero, sus acciones cayeron un 17%, generando preocupación por el impacto de sus gastos en IA.

Reestructuración interna para priorizar la IA

Internamente, Microsoft ha reorganizado su estructura para alinear a la compañía con sus objetivos en inteligencia artificial. En octubre, el CEO Satya Nadella delegó parte de las áreas de marketing y operaciones a Judson Althoff, responsable de la división comercial, para que este se centre en impulsar los proyectos de IA.

En marzo, Microsoft unificó las versiones comercial y de consumo de su asistente de IA, Copilot, y nombró a Mustafa Suleyman —su jefe de IA— para liderar el desarrollo de nuevos modelos. Además, la compañía está modificando la distribución de sus recompensas anuales: los directivos ya no estarán obligados a vincular las acciones con bonificaciones en efectivo, lo que les dará mayor flexibilidad para premiar a los empleados destacados. También se está simplificando el proceso de evaluación de los managers.