La educación superior en Estados Unidos enfrenta una crisis sin precedentes. El anuncio del cierre de Hampshire College, una universidad privada de artes liberales en Amherst (Massachusetts), tras el semestre de otoño de 2026, es solo la punta del iceberg. Fundada en 1965 con el objetivo de "reinventar la educación en artes liberales", esta institución contaba con alumnos destacados como el documentalista Ken Burns o los actores Lupita Nyong’o y Liev Schreiber.

Sin embargo, Hampshire no es un caso aislado. Según datos de Jon Marcus, periodista especializado en educación del Hechinger Report, desde la pandemia de Covid-19, alrededor de 100 universidades estadounidenses han cerrado, y muchas más podrían desaparecer en la próxima década. Mientras las grandes universidades públicas y privadas con fondos millonarios —como Harvard o Yale— mantienen cierta estabilidad, las instituciones más pequeñas y regionales son las más vulnerables.

Este escenario plantea un futuro incierto: menos opciones para los estudiantes y, en algunos casos, el cierre definitivo de puertas a la educación superior.

¿Por qué están cerrando las universidades?

Para entender las causas, el programa Today, Explained entrevistó a Marcus, quien analizó los factores financieros, demográficos y culturales detrás de este fenómeno. A continuación, destacamos los puntos clave:

1. Deudas institucionales insostenibles

Muchas universidades han acumulado deudas millonarias para mantenerse operativas. Hampshire, por ejemplo, arrastraba una deuda de 21 millones de dólares antes de su cierre. Estas obligaciones financieras —distintas de la deuda estudiantil— agotan los presupuestos operativos, dificultando la supervivencia a largo plazo.

2. Caída en las matriculaciones

La disminución de estudiantes es otro factor crítico. Hampshire pasó de tener miles de alumnos a menos de 800 en sus últimos años. Esta tendencia refleja cambios demográficos, como la reducción de la población en edad universitaria y la competencia con otras opciones educativas o laborales.

3. Modelos de negocio insostenibles

Las universidades recurren a descuentos agresivos en las matrículas para atraer estudiantes. En promedio, las instituciones privadas ofrecen becas que reducen más del 50% del precio oficial. Marcus compara esta práctica con un negocio que devuelve la mitad de sus ingresos: "Si una empresa privada hiciera eso, quebraría".

4. Falta de fondos y donaciones

Aunque algunas universidades, como Hampshire, contaban con donaciones de antiguos alumnos exitosos, estas no fueron suficientes para compensar sus problemas estructurales. La dependencia de fondos externos es un riesgo, especialmente cuando la base de donantes es limitada.

Consecuencias para el futuro de la educación superior

La desaparición de universidades como Hampshire tiene implicaciones profundas:

  • Menos opciones para los estudiantes: Las regiones con menos instituciones podrían quedarse sin alternativas accesibles.
  • Desigualdad en el acceso: Los estudiantes de bajos recursos o zonas rurales verán reducidas sus oportunidades.
  • Cambio en el modelo educativo: Las universidades supervivientes podrían priorizar carreras con mayor demanda laboral o alianzas con empresas.

Expertos advierten que, sin reformas estructurales, el cierre de universidades continuará. La solución podría pasar por una mayor transparencia en la gestión financiera, diversificación de ingresos o colaboración entre instituciones para compartir recursos.

"La educación superior en EE.UU. está en un punto de inflexión. Las universidades pequeñas son las más vulnerables, pero su desaparición afectará a todo el sistema", señala Jon Marcus.

Fuente: Vox